Santiago de Chile -

18 de julio de 2010

Un grupo de activistas, en la inauguración de la Conferencia Internacional. | AFP
Un grupo de activistas, en la inauguración de la Conferencia 
Internacional. | AFPAnimados por los progresos conseguidos en el terreno del tratamiento antirretroviral -tanto en la simplificación de la terapia como en su expansión-, pero preocupados por las señales evidentes que muestran un retroceso en la financiación de los programas para mantenerlos. Es el estado de ánimo de los científicos que han participado en la sesión inaugural de la XVIII Conferencia Internacional sobre Sida, que ha
arrancado en Viena.
"Por primera vez desde el desarrollo del tratamiento antirretroviral es evidente que estos fármacos están cambiando las reglas del juego. El acceso a los medicamentos salva vidas y puede cambiar el curso de la epidemia", ha declarado Julio Montaner, presidente de la Conferencia. "En este prometedor momento, debemos mantener el camino emprendido y no dar marcha atrás", ha pedido.
Según ha explicado la doctora Brigitte Schmied, presidenta de la Sociedad Austriaca de Sida, "en los últimos cinco años, se ha multiplicado por 10 el número de personas que reciben el tratamiento, hasta alcanzar los cinco millones". Un logro importante pero que sigue siendo insuficiente. Así lo han hecho ver las decenas de activistas que se han manifestado a las puertas del Messe Wien, el centro donde se celebra el congreso.

Condenados a morir

Simulando la muerte, los activistas, entre ellos muchos seropositivos, han querido denunciar que todavía 15 millones de seropositivos que necesitan tratamiento urgentemente no tienen acceso al mismo. Y, mientras no reciban los fármacos, están condenados a morir.
"Durante la Conferencia se discutirán muchas cosas importantes. Sin embargo, ninguna tendrá relevancia para nosotros mientras sigamos sin medicinas", ha indicado Mabel Takana, una activista de Camerún.
Yves Souteyrand, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) también se ha querido alejar de los logros para recordar los retos pendientes. "El VIH no está bajo control, como demuestra el hecho de que cada años se produzcan 2,7 millones de nuevas infecciones. Es el momento de actuar".