PATRICIA MATEYMADRID.- A los defensores de los espacios libres de malos humos les sobran argumentos que respalden la necesidad de proteger a los no fumadores del humo del tabaco en el ambiente. Pese a ello, científicos británicos acaban de proporcionarles uno más. Porque según una nueva investigación, este humo ambiental eleva el riesgo de estrés psicológico y de enfermedades mentales en adultos sanos.
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